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	<title>KERYGMA DIGITAL &#187; pescar</title>
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		<title>Venid y comed</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 11:22:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En estos días hemos estado leyendo y escuchando fragmentos de las escrituras que tratan sobre las apariciones de Jesús a sus apóstoles y discípulos luego de su resurrección. Pareciera como que los más importante es descubrir que Jesús no está muerto, está vivo y quiere encontrarse con nosotros. ¿Cómo podemos hacer experiencia personal de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En estos días hemos estado leyendo y escuchando fragmentos de las escrituras que tratan sobre las apariciones de Jesús a sus apóstoles y discípulos luego de su resurrección. Pareciera como que los más importante es descubrir que Jesús no está muerto, está vivo y quiere encontrarse con nosotros. ¿Cómo podemos hacer experiencia personal de la resurrección del Señor?</p>
<p>Ciertamente, en el corazón de alguien que busca con humildad y sinceridad puede darse dicho encuentro. Más sin embargo, necesitamos ayudas y medios eficaces. El mayor de ellos es el sacramento de la eucaristía.&nbsp;</p>
<p>En este tiempo el Señor sale a nuestro encuentro y nos invita a comer con Él. En la fracción del pan, en el ágape, en el amor entre los hermanos está la vida plena y el experimentar profundamente su victoria sobre nuestras muertes.</p>
<p>Leer:</p>
<p>Texto del Evangelio (Jn 21,1-14): En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.&nbsp;<br />
Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.&nbsp;<br />
Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.</p>
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		<title>Venid y comed</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 11:42:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los discípulos, después de la muerte tan aparatosa y cruel de Jesús, estaban desconcertados y muertos de miedo. Hay varios pasajes de la Biblia donde se muestra su situación post-muerte de Jesús que retratan diferentes estados de ánimo de los apóstoles. Algunas veces aparecen muertos de miedo, en otros momentos desanimados y decepcionados y por [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los discípulos, después de la muerte tan aparatosa y cruel de Jesús, estaban desconcertados y muertos de miedo. Hay varios pasajes de la Biblia donde se muestra su situación post-muerte de Jesús que retratan diferentes estados de ánimo de los apóstoles. Algunas veces aparecen muertos de miedo, en otros momentos desanimados y decepcionados y por otro lado cada uno a vuelto a los suyo.</p>
<p>Hay un momento en que Jesús encuentra a los discípulos en lo &#8220;suyo&#8221;. Están pescando y no logran atrapar peces. Se parece mucho al pasaje de cuando Jesús los encuentra pescado y los llama a ser &#8220;pescadores de hombre&#8221;. Aquí pareciera que los discípulos han renunciado a esa llamada. Han abandonado la misión. Se han olvidado de las maravillas que Dios ha hecho en su vida y han vuelto a los &#8220;ajos y cebollas&#8221; de Egipto.</p>
<p>Muchos de nosotros, cuando pasamos por un sufrimiento o estamos viviendo algo en nuestra vida que no entendemos, dudamos de Dios y nos alejamos de Él. Tendemos a dudar del amor de Dios. Volvemos a nuestras &#8220;cosas del mundo&#8221;. Nos escandaliza la vida con sus &#8220;cruces&#8221; y con sus &#8220;muertes&#8221;, tal como Dios nos la permite y eso se traduce en alejamiento. ¡Eso es un grave error!</p>
<p>La buena noticia es que el Señor vuelve a nuestro encuentro y precisamente en la Pascua. Entra nuevamente en el mar con los discípulos y es como si le hiciera nuevamente el llamado. Antes no pescaban nada y ahora pesca 153 peces símbolo de las naciones de la tierra. Pedro se pone el &#8220;vestido&#8221; nuevamente. Se podría decir que se convierte al hacer de nuevo encuentro personal con Jesús y se pone la &#8220;túnica blanca&#8221; del bautismo. Es otra persona. Ya puede comer &#8220;pan y pez&#8221;, hacer Eucaristía con el Señor y dar al mundo entero de lo que le sobra: amor de Dios.</p>
<p>Que hermoso es descubrir el inmenso amor de Dios en nuestras vidas. Dios nos ha amado en Jesús y quiere que prediquemos este amor a todas las naciones de la tierra. Nos envía nuevamente a esta misión de &#8220;pescar hombres&#8221;. ¿Estás dispuesto?</p>
<p>Leer:</p>
<p><strong style="line-height: normal; -webkit-text-size-adjust: auto; background-color: rgba(255, 255, 255, 0); text-align: justify;">Texto del Evangelio (<em>Jn</em>&nbsp;21,1-14):</strong><span style="line-height: normal; -webkit-text-size-adjust: auto; background-color: rgba(255, 255, 255, 0); text-align: justify;">En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.&nbsp;</span></p>
<p><span style="line-height: normal; -webkit-text-size-adjust: auto; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);"><br style="text-align: justify;"></span>
<p style="text-align: start;"><span style="line-height: normal; -webkit-text-size-adjust: auto; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);"><span style="text-align: justify;">Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.</span><span style="text-align: justify;">&nbsp;</span></span></p>
<p><span style="line-height: normal; -webkit-text-size-adjust: auto; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);"><br style="text-align: justify;"></span>
<p style="text-align: start;"><span style="text-align: justify; line-height: normal; -webkit-text-size-adjust: auto; background-color: rgba(255, 255, 255, 0);">Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muerto</span><span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: 'Palatino Linotype', 'Book Antiqua', Palatino, serif; font-size: 18px; line-height: 25px; text-align: justify; -webkit-tap-highlight-color: rgba(26, 26, 26, 0.301961); -webkit-text-size-adjust: auto;">s.</span></p></p>
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