Proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios

Jesús es el Señor y vino a la tierra para sanar y salvar. Si leemos los evangelios nos damos cuenta de su obra aquí en la tierra. Las personas que quedaban como ovejas sin Pastor eran reconfortadas en su amor. ¿Qué efecto tenía esto en su vida?

En el momento que aparece Dios en la vida de una persona le cambia completamente su existencia. En este proceso de transformación se produce una conexión entre el evangelizado y el que evangeliza. Un verdadero cambio de vida radical implica amar y seguir eso que te ayudo a cambiar.

Jesús nos ama. Quiere que seamos sus discípulos y además que demos testimonio de amor. Ser discípulo de Cristo es ser un testigo de su amor.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 8,1-3): En aquel tiempo, Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

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