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En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo

La verdadera paz nos viene de Dios. La comunión perfecta entre nosotros es solo posible a través de la Fe. Creer en Dios es también creer que amar como Cristo ama es posible por la gracia del Espíritu Santo. ¿Estás en paz?

Hoy puedes sentirte agobiado. Quizás sientes que las tareas o trabajos de hoy te superan. Puede ser que te sientas solo y que nadie te entienda. ¿Sabes cómo puedes recuperar La Paz y tranquilidad espiritual? Apoyándote en Dios. Reconociendo hoy, en lo profundo de tu corazón, que Dios lo hace todo bien y te invita a acepar la historia tal cual es.

La Paz reina y seguirá reinando en la vida de todos los seres humanos de la tierra. ¡Ánimo! Él nos quieres y nos salva de todo mal.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 16,29-33): En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios». Jesús les respondió: «¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».

Dichosos los que no han visto y han creído

Tomás es un famoso apóstol. Todos le conocen por su incrédulidad. Jesús se le aparece a sus demás compañeros pero como él no estaba presente y por tanto no fue testigo de dicha aparición no da crédito al testimonio de los demás. 

Lo interesante es que Jesús no le juzga. Lo que hace el Señor es hacer una nueva aparición y en esta ocasión con especial atención a Tomás. ¿Qué le muestra? Los signos de su amor.

No tenenemos que ver a Jesús físicamente. Basta con que podamos contemplar las manifestaciones de su amor en todas partes. El Señor quiere que sintamos su presencia amorosa en todos los aspectos de nuestra vida. ¿Estás dispuesto a descubrirlo? Pues el Señor te lo permitirá.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 20,24-29): Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». 
Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído».