Archivo de la etiqueta: Dios

Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él

Este tiempo que vivimos aquí en la tierra sirve para hacer la voluntad de Dios. Nuestra existencia terrenal nos brinda la oportunidad de fortalecer nuestro espíritu y hacernos más cercanos de Dios. La razón de nuestra vida es amar a Dios. ¿Por qué nos cuesta trabajo lograrlo?

La verdad es que somos unos hipócritas. Nos creemos mejores que los demás. Pensamos que la vida nos viene de hacer lo que nos da la gana. Nos apoyamos en falsos supuestos de felicidad y nos enfocamos en ganar dinero, fama y afectos interesados. Nada de eso dura para siempre.

Hoy también tendremos una nueva oportunidad. Dios nos regala la posibilidad de cambiar de vida. De acercarnos humildes y sinceros al trono de la misericordia y hacernos uno con Él. ¡Ánimo! ¡Dios nos ama!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,54-59): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

En el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre

¡Cuidemos nuestras acciones! En el momento que menos nos esperemos nuestro Señor buscará los frutos de vida eterna que estamos destinados a dar. Hemos sido elegidos para poner en práctica en plan de Dios: el amor.

Pasamos los días en nuestras ocupaciones. Nuestra mente y nuestro corazón están enfocados en tantas cosas. Una sola es necesario: hacer la voluntad de Dios. Es por eso que en cualquier momento nuestro Señor puede permitir algún acontecimiento con el propósito que podamos responder al mismo de la forma en que un cristiano lo haría. Se es hijo de Dios todos los días. No podemos claudicar a nuestra misión.

Demos amor a todos los que nos rodean empezando por nuestros enemigos. Seamos siervos fieles que demuestran con hechos su disposición de hacer siempre lo que Dios le ha dicho. Amar es la misión cristiana más importante. ¿La cumplimos? ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,39-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.

»Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».

Mirad y guardaos de toda codicia

¿Quieres ser rico? ¿Te gustaría tener muchos bienes? Esa es la aspiración de todos en este tiempo. Los programas de televisión, la radio y hasta en internet encontramos muchísima publicidad invitándonos a recorrer un camino mágico que nos permitirá hacernos millonarios si damos algunos pasos sencillos.

La pregunta desde la fe sería ¿esa es la razón de ser de la vida humana? Jesús con sus palabras nos hacía ver la verdad. Nos mostraba que no podemos caer en el peligro de adorar el dinero. Nos invitaba a no hacernos ídolos de las cosas materiales. El afán desmedido por el dinero puede ser, y de hecho es así casi siempre, el origen de todo mal o corrupción.

Dios nos ha hecho libres. Él es un padre amoroso que siempre provee para sus hijos. No hay nada que pueda superar al Señor en generosidad. Sea nuestro afán diario hacer la voluntad de Dios. Lo demás nos llegará por añadidura. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,13-21): En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes».

Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».

Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía

Parecería que es una norma la falsedad y la mentira en la relaciones humana. Todos sonríen como si realmente estuvieran felices pero en el fondo viven amargados. Nos decimos mutuamente: “tú eres mi hermano”. Sin embargo, vivimos criticándonos unos a otros. ¿Cuando dejaremos de ser hipócritas?

Hipócrita es aquel que “Que finge una cualidad, sentimiento, virtud u opinión que no tiene”. Es un simulador que constantemente muestra una cara que no representa la verdad de sus sentimientos. Por fuera es de una manera pero por dentro, que es lo verdadero, niega todo lo que dice y hace. Si somos humildes debemos reconocer que muchas veces hemos actuado de esa manera. El pecado que más denunció Jesús fue precisamente el de la hipocresía.

Dios es verdad. El diablo es padre de la mentira. Si queremos ser hijos de Dios seamos sinceros, transparentes y coherentes. Seamos personas de la Luz. No de la oscuridad. La falsedad nunca debe ser parte de nuestra vida. ¡Amén!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,1-7): En aquel tiempo, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, Jesús se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los terrados. Os digo a vosotros, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos».

Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán

Sea nuestra actitud siempre atenta a recibir de Dios, por cualquier medio, su corrección y enseñanza. El Señor envía a nuestra vida personas y acontecimientos que pone al servicio de su plan de salvación con cada uno de nosotros.

Estamos llamados a acoger a los profetas que Dios pone en nuestras vidas. No los rechacemos. Por el contrario, acogerlos importa acoger a Dios mismo.

Nuestro Dios actúa muchas veces de forma velada. Él nos muestra su amor y misericordia todos los días. No podemos vivir de espalda a esa realidad maravillosa. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,47-54): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: ‘Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán’, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido».

Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.

Dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios

¡Tantos ritos y poco amor! En las religiones se nos presenta un camino espiritual lleno de acciones externas y prácticas rituales y muchas veces dejamos de lado el amor y la misericordia. El Papa Francisco, en su encíclica Fratelli Tutti, nos insiste sobre ese peligro, el de reducir el cristianismo a una práctica religiosa carente de profundidad sin centrarnos en lo importante: el amor.

Debemos preguntarnos hoy: ¿hay alguien a quien odio o rechazo? ¿He pedido perdón a los que he ofendido o a los que me han ofendido? ¿Practico todos los días actos de humildad que me ayuden a ponerme al servicio de los demás incluyendo a mis enemigos? No seamos necios. No seamos como los fariseos y legistas. Ellos se creían superiores a los demás porque cumplían los rituales de la ley pero olvidaban el amor.

Hoy es un buen día para comenzar de nuevo. Hoy es un día maravilloso que nos hace pedir a Dios la gracia de ser cristianos en un sentido pleno de la palabra. Dios nos concederá, si se lo pedimos con humildad, la gracia de ser verdaderos hijos suyos. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,42-46): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».

Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros

Nada material dura para siempre. No vale la pena acumular de manera desenfrenada en la tierra si faltamos al amor y a la misericordia. Nuestro recorrido terrenal debe servir para estar al servicio de los demás no para despreciarles sobre la base de exigencias humanas fabricadas para dominar voluntades.

El cristianismo es precisamente la experiencia de salvación en Cristo que nos hace libres para amar sin medida. ¿Tienes alguien a quien no soportas? ¿Te cuesta trabajo entender el temperamento de tu prójimo? Perdónale, ámale, excúsale… ese es el verdadero camino de la salvación cristiana. El amor hasta el extremo.

Pidamos la gracia de ser libres en plenitud. No reduzcamos el cristianismo a un montón de leyes externas que debemos cumplir. Hagamos más bien de nuestra fe un espacio de amor para con todos los hermanos y hermanas del mundo. ¡Fratelli Tutti!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,37-41): En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros».

No se le dará otra señal que la señal de Jonás

Estamos ciegos. No vemos el amor de Dios: nos cuesta trabajo reconocer la presencia y acción divina en el día a día de nuestra vida. ¿Cómo podemos tener fe? Teniendo un corazón dispuesto y abierto a la acción de nuestro Señor.

Tenemos un esquema implantado en nuestra cabeza de lo que debe ser el cristianismo. Nuestras ideas están por encima de la realidad. Nos creemos sabios e inteligentes. Reducimos la experiencia cristiana a un esquema de ritos, celebraciones y dogmas.

La verdad es que el centro de la fe a la que Dios nos llama es la resurrección de Jesús. La señal que nos muestra el Señor de su presencia y acción es la experiencia pascual. Jesucristo ha muerto y resucitado por nosotros. De esa manera nos hace partícipe de su amor. Pidamos a Dios que se haga realidad en nuestra vida la experiencia de resurrección. Pidamos que también nosotros podamos pasar de la muerte a la vida. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,29-32): En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios

Tres enemigos, dice San Pablo, tiene el alma humana: la carne, el mundo y el demonio. Y dice otro salmo, “de todos ellos nos libra el Señor”. No debemos tener miedo. En Jesús podemos superar cualquier adversidad, vencer cualquier ataque demoniaco y someternos solo a la voluntad de Dios.

El Espíritu Santo que se nos da en Jesús nos fortalece. Su naturaleza divina habitando en nuestros corazones nos capacita para reconocerle como único Señor y Dios nuestro. Al darnos esa gracia nos aleja del mal y nos conduce por caminos de felicidad verdadera.

¡No tengan miedo! Dios nos ama. Nos defiende del mal. Nos concede la gracia de vivir en la verdad. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,15-26): En aquel tiempo, después de que Jesús hubo expulsado un demonio, algunos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo.

Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

»Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio».

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá

La oración es fundamental. Ningún proyecto divino puede realizarse en nosotros sin la oración. Nuestra súplica o acción de Gracias debe ser dirigida a Dios día y noche. ¿Lo estamos haciendo?

Lamentablemente las ocupaciones diarias nos hacen olvidar las cosas más importantes. Si surgen compromisos nos es fácil decir: “hoy no tengo tiempo para rezar”. Todos los días comemos y bebemos pero nos pasa mucho tiempo sin hacer oración a Dios.

No nos dejemos engañar. No perdamos la esencia del cristianismo. Pidamos, busquemos, oremos… sólo tendremos la vida eterna que tanto anhelamos. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,5-13): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.

»Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!».