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Vedlo aquí o allá

Jesús viene al mundo todos los días. Si, como lo lees. Todos los días tenemos la oportunidad de descubrir al Señor en nuestra vida.

Dios envió a su único hijo a la tierra en un momento concreto de la historia. Él volverá en un momento concreto de la historia. La mayor preocupación nuestra no debe ser saber fechas. Lo que debe prestar nuestra atención diaria es preparar nuestro corazón para recibir diariamente a Jesús.

Vivamos siemore en una actitud de espera. ¡Qué venga Jesús! Todos los días y el día definitivo en que nos llevará con Él.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 17,20-25): En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros».

Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘Vedlo aquí, vedlo allá’. No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación».

¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz!

El Señor viene con poder y gloria, en su segunda venida, para llevarnos a todos al cielo y darnos la gracia de vivir eternamente junto a Él.

También el Señor viene en una venida intermedia. Es decir, que todos los días se hace presente, de mil maneras, para mostrarnos su amor. Hoy Dios te amará a través de un hermano que te corrija, de una promoción en el trabajo, de alguna enfermedad vivida en la Fe o mediante la contemplación de la hermosa naturaleza. En fin, son muchas las formas en que nuestro Señor se manifiesta. Todas ellas nos dan La Paz.

Si, hoy Jesús nos quiere dar La Paz. Nos invita a pacificar nuestra alma y tener la seguridad que Él nos ama tenis cuidará siempre.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 19,41-44): En aquel tiempo, Jesús, al acercarse a Jerusalén y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita».

Vedlo aquí o allá

Ya estamos preparando el adviento. ¿Cuándo viene el hijo de Hombre? ¿Cuándo vendrá definitivamente el Señor?

La Iglesia nos enseña que hay dos venidas de Jesús. La que realizó hace dos mil años y la que hará en los días del fin del mundo. Pero existe otra, según algunos padres de la Iglesia: la de hoy.

Ciertamente el Señor viene hoy a tu vida, ¿lo crees? Nuestro Dios envía todos los días al Señor en la mayoría de los casos de una forma misteriosa. Es decir, en la palabra de un hermano, amigo o compañero de trabajo, o en alguna corrección que alguien los hace, o en algún acontecimiento que nos quiere decir algo. La clave: estar atentos al paso del Señor.

Nuestro Dios es uno que se manifiesta todos los días en los detalles de la historia personal. Descubrirlo es una gracia y un don. Tengamos los ojos abiertos y los oídos atentos a la acción de nuestro amado Dios Padre.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 17,20-25): En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros». 
Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘Vedlo aquí, vedlo allá’. No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación».

Vendrá el Hijo del hombre

Dios no es un ser lejano. En la escrituras santas siempre se muestra al Señor cercano a todos y todas y sobre todo a aquellos que necesitan ayuda, salvación y amor. Los que han sido iniciados en el cristianismo saben que es fundamental encontrar o experimentar a Dios todos los días de nuestra vida.

Un cristiano es aquel que tiene el oído abierto, que quiere decir que sabe dialogar con Dios en la historia de su propia vida. Encontrar a Dios en los sucesos sencillos y cotidianos es un aspecto fundamental de la Fe.

¡Atento! Hoy viene el Señor a tu vida. Lo verás en la forma más inesperada. En una palabra de alguien, en algo que te pase o en alguna situación que no esperabas. 

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,39-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». 
Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 
»Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».

¿Adónde vas?

Me imagino la tristeza de los discípulos al saber que su maestro se marcha al cielo y los deja solos aquí en la tierra con todos los problemas de la vida. Los seres humanos no queremos morir porque eso implica que nos separamos de muchas cosas que queremos lo mismo pasa con nuestros seres queridos. La cercanía de la muerte nos mete en tristeza y acompañar en su lecho de muerte a nuestros seres queridos nos hunde en la nostalgia. 

Jesús intenta poner la atención de sus discípulos en la esperanza y la alegría que supone su inminente partida. Invita a sus cercanos a mirar que es conveniente su partida. ¡No estarán SOLOS! Les deja el regalo mas grande. Los deja con el Espíritu Santo.

Hoy es bueno que esta palabra también se cumpla en nosotros. NO ESTAMOS SOLOS, NO ESTÁS SOLO. Podemos tener la presencia misma de Dios en el Espíritu Santo que habita o puede habitar nuestros corazones. Cuanto estamos llenos de esta gracia nuestro corazones rebosan de alegría. Pide con fuerza en tu oración que el Espíritu Santo venga a ti para que puedas disfrutar de las maravillas prometidas por Jesús.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 16,5-11):En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».