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Movido por el Espíritu

Hay otro protagonista importante en estas fiestas navideñas y este es el Espíritu Santo. Todo lo que ha sucedido, según lo dicho por los personajes de los relatos de la Natividad de Jesús, es fruto de su acción.

Simeón, hombre bueno y piadoso, profetiza, y esto la hace gracias al Espíritu Santo. María y José escuchan atentos y todo lo guardan en su corazón y esto lo hacen gracias al Espíritu Santo. Los padres de Jesús cumplen la ley de Dios y esto lo hacen, gracias al Espíritu Santo.

Pidamos a Dios en el día de hoy el Espíritu Santo para hacer su voluntad y así se puedan realizar en nosotros los proyectos de nuestro Señor. Amén

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 2,22-35): Cuando se cumplieron los días de la purificación según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y en él estaba el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al Niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

Él que persevere hasta el fin, ése se salvará

Estamos en tiempo de alegría y paz. La Navidad nos invita a la fiesta y en nuestra mentalidad estar en fiesta es sinónimo de ausencia de problema y sufrimientos. En este sentido alguno se preguntará, ¿por qué la Iglesia pone hoy la fiesta de un mártir? ¿Por qué celebrar hoy nada mas y nada menos que la celebración del día del protomártir San Esteban?

Tener a Jesús en nuestro corazones; es decir, ser otro Cristo aquí en la tierra es estar dispuesto ha actuar, vivir y replicar las obras de Jesús. El simple hecho de ser cristiano debe producir el mismo efecto que produjo Jesús cuando caminó por este mundo: contradicción. Si, ya sé que suena extraño pero es así. Jesús denunciaba con sus actos y palabras lo mal hecho y eso nunca gusta.

Estás en la Iglesia y cuando le haces ver a un hermano o hermana sus errores… ¡Ay Dios!… No lo acepta. Las personas no se dejan corregir. No les gusta ver las obras de los demás la denuncia de lo mal que lo están haciendo y eso provoca que nos persigan, que hablen mal de ti y que no te acepten.

Alguna pensará que esta persecución solo viene de “afuera”, de aquellos que no son cristianos. ¡Para nada! Muchas veces viene de “adentro”, del interior de tu comunidad donde siempre hay cizaña que no quiere convertirse.

Ser cristiano es ser mártir y en el día de hoy eso significa estar dispuesto a morir por aquellos que te tiran piedras y que atentan contra tu vida. Morir amando es el mayor signo de amor a Dios y al prójimo.

¡No te preocupes! Que los que hacen eso tendrán la vida eterna asegurada y la asistencia de lo alto para saber actuar como conviene.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 10,17-22): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: «Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará».

Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios

Zacarías dudó del Señor. Pensaba que no podía hacer lo humanamente imposible. Tenía razón según los criterios de este mundo pero se equivocaba plenamente. Dios es maestro de los imposibles. El tenía que hacer esa experiencia.

Cuando una persona hace EXPERIENCIA de Dios es inevitable que transforme su vida. Zacarías se creía sabio y quedó mudo. Cuando se hizo humilde y obedeció al Señor, cambió y el mudo habló las maravillas de Dios.

Todos los que están leyendo esto seguro que han hecho la misma experiencia. Dios ha actuado en nuestras vidas donde no teníamos esperanza ni expectativas de mejorar, y ¿qué pasó? Que podemos bendecir a Dios y nos hemos constituido testigos de su amor y poder.

¿Para qué es la navidad? Es cierto que para celebrar el nacimiento de Jesús pero también para proclamar las maravillas de Dios. Aprovechemos este tiempo para BENDECIR! Para celebrar lo que bueno que ha sido Dios en este año.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Ha puesto los ojos en la humildad de su esclava

María es ejemplo para todos los cristianos. Nos da, con sus acciones, las claves para realizar en nosotros la vocación cristiana. ¿Qué ha hecho ella que merece ser imitado?

María, madre de Jesús y madre nuestra, ha reconocido lo que ha muchos nos cuesta reconocer: Somos “esclavos”, débiles y orgullosos. Tenemos siempre una actitud contraria a la de María. Nos creemos “gran cosa”.

Pensamos que somos el centro de nuestro matrimonio, de nuestra familia, del trabajo, de los amigos, en fin, de todo lo que nos rodea. María es todo lo contrario. Ella reconoce que no es mas que la “esclava del Señor” siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios porque sabe que como creatura es lo que corresponde.

Jesús nace en María gracias a que ella resume la actitud sumisa de estar dispuesta a hacer la voluntad de Dios. ¿Tú estas dispuesto hoy? ¿Quieres ser feliz haciendo la voluntad de Dios? ¡Ánimo! Haz como María, que se humilla y el Señor le hace madre de Jesús y madre nuestra.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 1,46-56): En aquel tiempo, dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como había anunciado a nuestros padres— en favor de Abraham y de su linaje por los siglos».

María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa.

Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham

Era muy importante en la cultura antigua la descendencia. Saber quien era tu padre o abuelo; es decir, a que dinastía pertenecías determinaba tu presente o futuro.

Aún en el pasado reciente, decir que eras de los “Martinez” de Santiago era algo que merecía la pena saber. Eso le daba el indicativo al que lo preguntaba de si una persona venía de “buena familia”.

¿Cuál es la “descendencia” a la que Dios quiere que pertenezcamos? A la misma de su Hijo Jesús. Estamos siendo llamados por Dios a ser hijos suyos. Hijos de Dios y coherederos de Cristo es nuestra vocación. Esta filiación divina se da por gracia. Se da como un don gratuito.

Oremos en el día de hoy para que esta naturaleza de hijos se haga realidad cada vez más en nuestra vida.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 1,1-17): Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David.

David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Hijo, vete hoy a trabajar en la viña

Somos invitados todos los días a trabajar en la viña del Señor. La clave está en nuestra respuesta. ¿Cómo lo haces tú?

Amar a todos y todas. ¿Lo haces?
Perdonar al que te ofende. ¿Lo haces?
Defender de manera activa y pasiva la vida. ¿Lo haces?
Perseverar en la oración y en la enseñanza de los apóstoles. ¿Lo haces?

Dios nos envía y por eso es importante hacer lo que decimos que vamos hacer. En nuestra cultura muchas veces nos inclinamos mucho al “cuenta conmigo”, “eso va”, “estamos trabajando en eso…”. Con Jesús eso no funciona. Es cierto que somos muy precarios y débiles pero tenemos el apoyo del Señor para hacer lo que nos manda.

¡Ánimo! DIGAMOS QUE SI Y HAGAMOS LO QUE DECIMOS QUE VAMOS HACER.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 21,28-32): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

¿Con qué autoridad haces esto?

En estos días los cristianos de República Dominicana hemos librado una gran batalla. Los ataques han sido sistemáticos y muchas veces dolorosos. Nos acusan de que nos “inmiscuimos” en temas que no son nuestros. Dicen: “este no es un tema religioso”.

También a Jesús intentaron descalificar. No hay persecución, ataque o sufrimiento que Jesús no haya vivido primero. Él ha sido el primero en recibir y sufrir en su carne la incomprensión de la gente. Él se constituye así en el camino que debemos seguir. ¡Él es la verdad y la vida!

Que nos dicen que somos estúpidos, ignorantes, fanáticos y locos; bendito sea el Señor.

Que nos cuestionan y nos impiden hablar de la vida; bendito sea el Señor.

Que nos piden que no nos metamos en las cosas de este mundo y nos obligan a relegarnos al ámbito espiritual; bendito sea el Señor.

Si en aquel tiempo quisieron “desautorizar” a Jesús… Imagínate que van hacer hoy con nosotros. ¡ANIMO! Sigamos la lucha en favor de la vida, con amor y respeto a todos y todas.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 21,23-27): En aquel tiempo, Jesús entró en el templo. Mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?». Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?». Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: ‘Del cielo’, nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Y si decimos: ‘De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta». Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos». Y Él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado

El mundo de hoy está lleno de contradicciones. Se habla de vida y las personas interpretan lo contrario. La lucha por los derechos de la mujer parecen estar separados de los del niño. Hay confusión y caos en nuestros discursos y posiciones. ¿Por qué?

Esto se debe a la actitud de las personas que escuchan o participan d debate de los temas nacionales. Defender la vida es algo que nadie puede rebatir, pero cambian este discurso por otro distorsionado. ¿Sabes por qué? Porque en el fondo no quiere oír ni entender.

A Jesús les pasó exactamente igual. Si comía decían que era un comilón, si bebía decían que era un borracho. En otras palabras, por mas que queramos argumentar con los “inteligentes” de esta generación no entienden porque en realidad no quieren entender. Esa es la triste verdad. ¿Qué debemos hacer entonces? Acreditarnos por nuestras obras.

La Iglesia tiene legitimidad no tanto por sus palabras. Se “acredita” ante el mundo por su obras. ¿Cuál es la obra del cristiano? ¡El AMOR! Es verdad que somos radicales, pero lo somos en lo que todos debemos serlo, en el AMOR. Perdonamos a los que los hacen mal, bendecimos a quienes nos maldicen, excusamos a aquellos que con sus palabras nos destruyen u ofenden.

Defender la vida es el mayor signo de AMOR posible. Poner en práctica el amor cristiano es transformar la vida del mundo entero. Sigamos en nuestra lucha.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 11,13-19): En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado’. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene’. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras».

El que tenga oídos, que oiga

Dios nos ha dado mucho, mas bien TODO. El don de la vida es el resumen, si se quiere, de todas las maravillas de la creación. De todo lo que el Señor nos ha dado, lo más trascendental, es el anuncio del amor de Dios.

Todos hemos tenido una persona que siendo instrumento de Dios nos habló por primera vez de Dios. Nuestra madre o padre, un catequista o sacerdote, el amigo o amiga, en su momento se convirtieron en verdaderos “Juan el Bautista”.

La verdad es que lo importante no es quien nos ha dado el mensaje de Dios. Lo que sí importa es recibir a Dios. Descubrir que no hay nada mas importante en el mundo que acoger al Señor en nuestro corazón.

¡Animo! Bendigamos a Dios por los “Juan el Bautista” que nos ha regalado. Instrumentos de Dios a través de los cuales nos llegó el Señor.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 11,11-15): En aquel tiempo, dijo Jesús a las turbas: «En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron. Y, si queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos, que oiga».

Yo os daré descanso

Estamos viviendo días de sobresaltos y tensiones. El “stress” es la enfermedad del nuevo milenio. Experimentamos afán sin descanso. ¿Qué nos dice Dios al respecto?

Jesús ha venido al mundo para traer paz. Es una maravillosa noticia saber que estas “cargas” de la vida diaria son más ligeras cuando las vivimos según Dios. ¿En qué consiste eso?

Descansar es aceptar la historia de vida, descubrir que los acontecimientos diarios son una bendición y tener la seguridad de que nuestro Dios es bueno y siempre cuida de nosotros.

¡Celebra la vida! El Señor viene a darte el descanso que tanto necesitas. Él es nuestro “lecho de amor” donde podemos descansar de nuestras fatigas y ocupaciones.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 11,28-30): En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».