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No es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños

NO es voluntad de Dios que nos perdamos.

NO es voluntad de Dios que permanezcamos en la muerte.

NO es voluntad de Dios nuestra muerte y perdición.

NO es voluntad de Dios el odio.

NO es voluntad de Dios el asesinato.

NO es voluntad de Dios que estemos son esperanza.

LA VOLUNTAD DE DIOS ES LA VIDA!!! #SiALaVida

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 18,12-14): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños».

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Si crees que Dios es el amo y Señor de todo el universo, creador de todo lo que existe, entonces debes creer que el puede hacer hasta lo imposible.

¿Qué imposibles tienes hoy? ¿Cuáles son las situaciones que te cuestan enfrentar o te parecen “imposibles” de realizar o lograr? Tienes una ayuda adecuada, un maravilloso Padre que vive pendiente de ti y quiere darte lo que realmente necesitas. ¡SI! Esa es la buena noticia de HOY.

¿Cuál es la experiencia de María? Que Dios es “maestro de los imposibles”. ¿Hacer de una virgen nacer al salvador? Como dirían los españoles… “Eso es una pasada”… Lo dicen para significar que eso para Dios! Es un “cachú” (versión dominicana).

¡Animo! DEJA DE ESTAR TRISTE. Estas ¡ALEGRES! Dice el Señor, que ya viene El Salvador de tu vida y del mundo.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Ten piedad de nosotros, Hijo de David

Gritar, en las escrituras, es sinónimo de orar. Cuando alguien grita es porque necesita algo, está en peligro o se siente irritado por algo que le ha molestado. En el caso del evangelio gritan aquellos que hacen igual que un bebé cuando le grita a la madre para que le de la leche que necesita.

En el día de hoy somos invitados a la oración. Orar de manera incesante para ver el rostro de Dios, hacer su voluntad y experimentar la fuerza sanadora de Jesús.

Busquemos el rostro de Dios. Él ESCUCHA todo lo que pedimos y su misericordia supera nuestros pecados y faltas. Este perdón se experimenta en la oración. ¡ORA INCESANTEMENTE!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 9,27-31): Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!». Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?». Dícenle: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe». Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!». Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos

Como dice un refrán popular “las palabras se las lleva el viento”. Los seres humanos están tan acostumbrados a decir que vamos hacer algo y al final no hacerlo que el valor de la “palabra” dada o empeñada se ha perdido. Jesús nos dice algo al respecto.

Muchos hablan maravillas de Dios. Viven “catequizando al hermano”. Le decimos a todo el que nos rodea: conviértete. ¿Y tú que haces? O mejor dicho, ¿hablas pero no actúas?

Nuestro Jesús dice en el evangelio que no todo el que diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los cielos. Llama “insensato” al que en lugar de actuar, vive hablando y aconsejando a los demás cosas que nunca cumple.

“Construir sobre roca” es estar en vela, dispuesto y abierto a la conversión diaria. Es poner en práctica la palabra. ¡Amar y perdonar a todos y todas (incluyendo al enemigo) es la clave de un “buen constructor de torres”.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 7,21.24-27): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».

Los pusieron a sus pies y Él los curó

El mensaje del Señor es siempre positivo. Cuando Jesús habitó este planeta tierra dejó una larga lista de obras de misericordia y amor. A las personas las trataba con dulzura y compasión. Ese fue su legado y continua haciéndolo desde siempre.

La mejor forma de llegar al corazón de una persona, institución o nación es amando. Es siempre mejor bendecir que maldecir, hablar bien que mal, curar que enfermar. Sentir compasión por aquellos pobres de la vida es la mejor manera de mostrar el espíritu cristiano.

La lucha por los inocentes es la más grande de todas las luchas. Los últimos de la tierra son hoy niños y niñas que no han visto la luz de día porque siguen en el vientre de su madre y hoy hay nuevos “Herodes” que quieren matarles. Jesús nunca lo hubiera permitido. No lo permitas tú.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 15,29-37): En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?». Díceles Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos». El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.

Has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes

Este mundo está lleno de sabios. En República Dominicana decimos que alguien es un “sabio” no necesariamente porque tenga sabiduría sino porque se la “sabe buscar”. Hay tantos “sabios” que creen que pueden definir como debe ser la vida en este mundo. Ahí están los que crean leyes en contra el orden divino y lo más elemental de la razón.

¿Cómo piensan los pequeños? Como humildes hijos de Dios se ajustan a la ley del creador de todo el universo. Reconocen que la vida la da Él y solo Él la puede quitar. Dios ha creado el feto y ha puesto en él “aliento de vida” desde su concepción.

Hermanos y hermanas. Defender la vida es fundamental en la vida cristiana. No dejemos que la CULTURA DE LA MUERTE impere en el mundo. Alcemos nuestra voz a favor de la Vida! Esa es la voluntad de Dios.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 10,21-24): En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

No he encontrado en nadie una fe tan grande

¿Qué es la Fe? Ayer estaba con mi familia en el interior “dando un pésame” como decimos los dominicanos y tuvimos la grata experiencia de escuchar el testimonio de un familiar que había hecho un encuentro personal con Jesús a través de un “Seminario de Vida en el Espíritu”. Su experiencia de Dios era viva, alegre y “resucitadora”. Una verdadera explosión de presencia divina en su familia y vida. Eso es la Fe.

La Fe adulta o simplemente, la Fe cristiana es la experiencia de Dios que se traduce en una vida llena de hechos y testimonio vivo. ¿Cuántos de nosotros podemos dar razón de nuestra Fe? ¿Cuántos podemos contar nuestra experiencia de un Dios Vivo que ha actuado, actúa y actuará siempre en nuestra vida?

En el evangelio hay un centurión que pide un favor a Jesús. Él, seguro de lo que pide, está seguro de que Jesús puede ayudarle. Salvar a hijo de la muerte es lo mas importante y el sabe que solo el Señor lo puede hacer. Tiene Fe no solamente porque cree. Tiene Fe porque sabe, por experiencia, que Jesús tiene poder de salvarlo y seguro que la hará. Mis queridos hermanos y hermanas, eso es la Fe.

Celebremos hoy nuestra Fe. Recordemos todos los bellos momentos donde ha actuado Jesús con potencia en nuestras vidas. El salva y quiere salvar. Seamos testigos de las maravillas de nuestro Padre Dios.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 8,5-11): En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».

Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos».

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán

Todo pasa. Vanidad de vanidades, todo es vanidad. La juventud, riqueza y salud son realidades perecederas. Terminan en esta vida. Todos un día vamos a morir, ¿cómo piensas vivir tu vida? El cristianismo da la respuesta.

La gran realidad de la vida es que un día moriremos. Aceptar esa gran verdad y vivir en consecuencia es lo mas inteligente y sabio que podemos hacer. ¿Si hoy tienes un accidente? ¿Si te dan un diagnóstico de salud desfavorable? ¿Si alguien atenta contra tu vida? Son cosas posibles. ¿Que vas hacer con tus temas pendientes?

Uno de los grandes errores es vivir como si nunca fuéramos a morir. Por eso mantenemos rencores y odios, hacemos riquezas sin control ético o ponemos en primer lugar disfrutar sin limitaciones el día a día. Esto es un gran ERROR.

Hacer de nuestra vida un largo tiempo preparativo para el encuentro con el Señor es lo mas SABIO que podemos hacer. Cumplimos con dos objetivos: vivir en plenitud de felicidad y tener el corazón puesto en la patria definitiva.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,29-33): En aquel tiempo, Jesús puso a sus discípulos esta comparación: «Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».

Levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación

Ya estamos a las puertas del tiempo litúrgico de Adviento. La Iglesia Católica divide el año en etapas litúrgicas donde se hace énfasis en un aspecto de la vida cristiana. ¿Para qué somos invitados a entrar en el adviento?

Porque necesitamos ser LIBERADOS. Adviento es un tiempo preparativo y anterior a la Navidad que nos invita a mirar las cosas del cielo y no las de la tierra. Adviento hace énfasis en el grito de la Iglesia “ven Señor Jesús”. ¿Por qué esperamos la 2da venida nuestro Señor? Por aquí no hay mucho que buscar. ¡Nuestra verdadera patria es el cielo!

Se anuncia profecías de que todo acabará un día. ¿Tenemos que tener miedo? ¡Qué va! Todo lo contrario. A todos se nos acaba este mundo con nuestra muerte física. Vivir nuestra existencia con sabiduría consiste en reconocer todos los días la finitud nuestro tiempo aquí y la maravillosa eternidad que nos espera. ¡Ánimo! ¡Nuestro Señor viene y nos va a liberar!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,20-28): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.

»¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».

Os echarán mano y os perseguirán

Ser cristiano en este tiempo es asumir grandes riesgos. El estilo de vida de un hombre o mujer de Fe es, paradójicamente, escandaloso para muchos. Está llegando el momento en vivir según los principios evangélicos supondrá estar dispuestos a sufrir el martirio.

La sociedad ha cambiado. Lo que antes era bueno ahora es malo y viceversa. En la Iglesia luchamos por la vida y en el mundo se defiende el “derecho” de una madre de “matar” a su hijo. La asamblea cristiana valora la familia tal cual ha sido siempre y ahora resulta que eso es ser “medieval” y “atrasado”. Lo que está de moda es ser “open mind” y reconocer que la homosexualidad es algo normal. Nadie entiende o quiere entender la postura de la Iglesia cuando dice que Dios ama al pecador pero no al pecado. Repetimos, ser cristianos HOY implica ir contra corriente. Por eso el evangelio de hoy se hace actual.

La buena noticia es que el Señor nos promete que no estamos SOLOS. Debemos tener el ánimo firme. Todo un Dios nos cuida, protege e inspira. ¡Seamos valientes! Estamos en tiempos de martirio. Bendito sea el Señor.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».