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Sentado, vestido y en su sano juicio

Jesús se presenta frente a los endemoniados y los libera a todos. Los espíritus maligno huyen con temor ante el poder de Dios. La fuerza de su espíritu lo transforma todo, lo cura todo, lo libera todo. ¿Has sido testigo de esa fuerza divina?

Los que han estado en pecado o en muerte del ser puede encontrar en Jesús a su salvador. El Señor transforma a todos. Le hace estar sanos, vestidos y en su sano juicio que significa que les cura sus enfermedades, les da una nueva naturaleza y les convierte en testigos de su amor.

El Cristiano es aquel que puede gritar con alegría las maravillas de Dios. Seamos agradecidos. Dios nos ha dado mucho, ¿qué piensas hacer como respuesta a su amor? ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 5,1-20): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante Él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes». Es que Él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.

Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos». Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.

Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con Él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti». Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.

Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres

El perdón ofrecido por Dios en Jesucristo es universal. Todos nuestros pegados son perdonados en la cruz de Cristo. Su sangre ha sido derramada para que podamos alcanzar la salvación. Si es tan grande la misericordia de Dios, ¿Por qué algunos quedan fuera de su gracia? Porque se cierran a este regalo divino.

Dios ha venido a salvar a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Su amor tiene como destinatarios a todos aquellos que quieren aceptar a Jesús en su vida. La única forma de que esté regalo no sea recibido es cuando nos cerramos conscientemente a la gracia divina.

Hoy, al comienzo de la semana, se nos invita a acoger con alegria y sinceridad el Amor de Dios en nuestras vidas. Que nada ni nadie nos aleje de Dios y su amor.

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 3,22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».

Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios

Este mundo no cree en la existencia del del demonio. Les parece una idea medieval propia de una etapa oscura de la humanidad. Para un Cristiano no puede ser así.

Es cierto que no tenemos que ver presencia demoníaca por todos los lados, pero ciertamente existe. Su influencia en la vida cotidiana es real. Siembra pensamientos dañinos en nuestra mente. Nos hace creer que Dios no nos ama.

Para poder combatir al demonio necesitamos a un fuerte que esté de nuestro lado y ese es Jesús. Nuestro Señor nos libra de la esclavitud del pecado y el yugo del demonio.

¡Ánimo! Ya Dios ha vencido al mal en Jesucristo. ¡No tengamos miedo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,15-26): En aquel tiempo, después de que Jesús hubo expulsado un demonio, algunos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo.

Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

»Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio».

Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad

Hablaba con autoridad. De la boca de Jesús salían palabras de vida eterna que tenían el poder de exorcizar demonios, sanar enfermos y resucitar muertos. Pero lo más importante de todo era que Jesús tiene y tenía poder de cambiar el corazón de las personas.

Rápidamente se hizo famoso Jesús. Ciertamente porque le proveía de cosas concretas a las personas pero su mensaje iba más allá. Nuestro Jesús anunciaba que el amor de Dios había llegado al corazón de todos y todas. Ese es el centro del mensaje de salvación.

Hoy es un día para reconocer en Jesús su autoridad. Abrir nuestro corazón para que su palabra transforme nuestra vida. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 4,31-37): En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: «¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús entonces le conminó diciendo: «Cállate, y sal de él». Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen». Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres

El Señor ha prometido el perdón para todos. Su misericordia es infinita y universal, ¿podría algo no ser perdonado por Dios?

Hay un pecado que no se puede perdonar y es aquel que decide conscientemente no reconocer la presencia del Espíritu Santo y su acción en la historia. Todo aquel que no reconoce al Señor se hace “reo de muerte” porque se ha cerrado a sí mismo el camino de la vida. Es por eso que lo primero para ser perdonado es abrir el corazón al Señor.

La persona que murmura contra Dios en la historia y no le reconoce, se condena a sí mismo. Si pensamos que todo está mal en la vida y que no puede existir un Dios en medio de tanto sufrimiento, es como si dijéramos que Dios sea malo y que desees el mal para los suyos. Esto es ir en contra del Espíritu Santo que todo lo hace bueno y lo santifica.

Hoy estamos llamados a reconocer el amor de Dios presente en nuestra vida. Amarle a Él y acogerle en nuestro corazón.

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 3,22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».

Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios

La calumnia es terrible. La manipulación de la información una falta de ética grave. Vivimos en la era de la postverdad, donde las medias verdaderas o mentiras que parecen verdad reinan en los medios de comunicación que manipulan los poderosos. ¿Qué hacía Jesús frente a estas cosas que también sucedían en su tiempo? Mostraba los hechos.

Jesús ha mostrado el camino frente a la calumnia. Nunca caer en la mentira ni en la falta de amor. Mostrar los hechos mediante las palabras y las acciones derriban cualquier ataque de aquellos que le acusaron de hasta ser un aliado de satanás.

Mantengamos nuestro corazón bien ordenado y limpio. Siempre en comunión como Dios para que apoyados en Él podamos vencer todos los ataques del demonio.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,15-26): En aquel tiempo, después de que Jesús hubo expulsado un demonio, algunos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo.

Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

»Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio».

Por el dedo de Dios expulso yo los demonios

Todo el que lee las escrituras, pero sobretodo los evangelios, se dará cuenta que aparecen con frecuencia los relatos de posesiones demoniacas. Se visualiza una influencia concreta y patente de la maldad en la vida de las personas, ¿estamos viviendo una época diferente?

Cuando vemos la cantidad de asesinatos, homicidios, robos, violencia, corrupción y delincuencia en general, podemos darnos cuenta que hoy también se tiene que luchar en contra de la influencia del maligno y de lo malo en nuestra sociedad. ¿Quién podrá ayudarnos?

El Señor Jesús, precisamente, vino y viene hoy en nuestra ayuda. Él expulsa todos los demonios de nuestra vida y sociedad. En Él podemos encontrar esperanza, Fe y consuelo. Confiemos en Jesús, que Él nos guardará de todo mal.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,14-23): En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».

Cállate, y sal de él

Es una casualidad divina que ayer estaba hablando con personas sobre el tema de los demonios y posiciones. Al igual que todos, con las personas con las que hablaba, se sentía temerosas de tratar temas tan lúgubres y misteriosos. Les afirmaba lo mismo que este evangelio: ¡no teman! Jesús tiene poder sobre los demonios.

Es cierto que existen los demonios como seres espirituales o ángeles caídos pero su influencia es limitada ya que Dios en Jesús les ha vencido.

De lo que tenemos que preocuparnos son de los “demonios” que dominan a las personas llenas de odio, mentira y vanidad.

Leía un artículo de un exorcista que decía que el pecado preferido del demonio es la soberbia. Eso quiere decir, que aquel está dominado por su soberbia ha caído bajo el influjo de lo malo.

Hoy pongamos nuestra confianza en el Señor. Invoquemos su nombre constantemente porque en su poder estamos siempre salvos y seguros.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 4,31-37): En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: «¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios». Jesús entonces le conminó diciendo: «Cállate, y sal de él». Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen». Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

Expulsar demonios

Vivimos en tiempos donde no se cree en demonios y mucho menos en la personalización de la maldad. Estamos en un ateísmo práctico y la sola referencia a una realidad espiritual causa risas y burlas en diversos sectores de la sociedad. 

La creencia en la existencia de los demonios, como entes espirituales, es parte de la Fe cristiana. Salvo este punto importante de nuestro dogma, cuando hablamos de demonios podemos hacer referencia a otras cosas.

Tenemos varios tipos de “males” en nuestra vida. Somos mudos a la hora de bendecir a Dios por nuestra vida, somos ciegos para ver la acción de Dios, cojos en el camino del bien; en definitiva hay “demonios” de todo tipo que nos impiden vivir como Dios quiere.

La buena noticia es que en Jesús todos los demonios son expulsados y vencidos. Solo Él tiene poder y lo ejerce con amor y misericordia. Vivamos esta cuaresma con intensidad y confiados en el poder de Dios.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,14-23): En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».