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Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios

¡Ánimo! Jesucristo puede liberarnos de todas las esclavitudes, debilidades y enfermedades. El tiene el poder de expulsar demonios y restaurar el nosotros la presencia divina. ¿Lo dudas?

Muchas veces nos sentimos tristes, solos o deprimidos. En nuestro día a día solo alcanzamos a ver oscuridad. Pensamos que nada ni nadie puede ayudarnos a tener mejor vida. Nos falta esperanza.

La buena noticia es que nuestro Señor nos puede liberar. Él quiere que seamos felices. Desea que nuestra vida esté colmada de bendiciones. Eso hará la pascua del 2019 en nosotros. Abrir el cielo y darnos la oportunidad de acceder a una vida nueva. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,14-23): En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».

Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza

Muchas personas tienen miedo de hablar sobre la muerte. Les parece que eso podría ser lo peor que le sucediera. Es como si al mencionar la posibilidad de morir estaríamos acercando dicho acontecimiento. ¿Qué debe sentir un cristiano al respecto?

Los cristianos hemos experimentado que la muerte ha sido vencida. Tenemos la seguridad de existe el cielo y que nuestra vida no acaba con la muerte física. Tenemos la certeza de las de un futuro mejor. ¿Por qué tener miedo?

Veremos señales que indicaran que el fin de acerca pero nosotros no tendremos miedo porque sabemos que Dios nos ha preparado una morada celeste donde descansaremos con Él para siempre.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,20-28): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.

»¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».

Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio

Siempre miramos las apariencias. Estamos pendientes de los defectos de los demás. Juzgamos a los otros como inferiores a nosotros. Es uno de los grandes pecados.

Jesús también fue despreciado. Al visitar su pueblo la gente lo miraba con desdén. Él había crecido en medios de ellos. No podían mirar más allá de sus narices. Tenía de frente a ellos al salvador del mundo entero y no cuenta se daban.

¡Que no nos suceda lo mismo! Estemos pendientes de las manifestaciones de Dios en todos los momentos sencillos de la vida. Aprendamos a descubrir la presencia del Señor en el hermano que nos corrige, en el acontecimiento que nos humilla y en los momentos de alegria. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 13,54-58): En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís?

Pedimos, continuamente, a Dios milagros. No aceptamos la historia y por eso queremos que el Señor nos la cambie. Hacemos que Dios parezca un “genio de la lámpara” que cumple nuestros deseos cuando la frotamos tres veces. Eso no es un espíritu cristiano.

Jesús predicó muy claro! Lo que ofrecía era la vida eterna que la recibía aquel que descubria que Dios lo había hecho todo bien en su vida. ¡Necesitamos ver y oír la voz de Dios en la historia! Todos necesitamos tener un corazón bien dispuesto que nos conceda abrir nuestra vida a su acción. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 8,14-21): En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?». «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete». Y continuó: «¿Aún no entendéis?».

Comenzó a enviarlos de dos en dos

Fueron varios las señales y prodigios que acompañaron a los apóstoles en la misión. Algunas fueron extraordinarias manifestaciones del poder de Dios. En otros casos, sutiles signos pero iguales en poder.

Los apóstoles iban como pequeños. Sin nada. Con el solo apoyo de la Fe en Dios que es padre y provee para sus hijos. Yo soy testigo de eso.

En la última misión de dos en dos a la que fui enviado, pude ver como Dios siempre nos cuidó. Fuimos sin dinero y sin seguridades. Vimos la potencia de Dios que iba delante de nosotros y hacía milagros de conversión en todos aquellos que nos acogieron. ¡Esta palabra se cumple!

Mis queridos hermanos, por el bautismo somos enviados todos a la misión. Confiemos en el Señor, porque haciendo su voluntad, encontramos la vida. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 6,7-13): En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas». Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos». Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida

Nuestra Fe no debe construirse en arena. ¿Que significa eso? Nunca poner nuestra confianza en la cosas vanas. No hacer ídolos de las cosas de este mundo.

El Señor siempre nos ha invitado a poner nuestros anhelos y aspiraciones en las cosas celestes. Nada en este mundo puede representar una seguridad. Ni siquiera algún proyecto eclesial o aspirar a construir algún tipo de proyecto personal aprovechando la religión.

Todos los dias el Señor nos permite tener una mirada celeste. Esperar la segunda venida de Jesús, sabiendo que nadie sabe el día y la hora. Es por eso que debemos estar siempre preparados. Libres de ataduras y siempre dispuesto a partir con Él al cielo.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,5-11): En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato». Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo».

Esta generación es una generación malvada

Jesús vino al mundo con un mensaje muy claro. El mismo consistía en el anuncio de que el Reino de Dios ha llegado ya. Esto se manifestaba de manera extraordinaria a través de señales y prodigios. Es por eso que el Señor llamaba malvados a aquellos que a pesar de ver lo evidente no se convertían.

Es importante reflexionar sobre el hecho que Dios no quiere nuestra condenación y muerte. Es decir, ponía los ejemplos de que otros se han convertido con menos signos para llamarnos a conversión.

Hoy somos invitados a contemplar las señales y prodigios de las manifestaciones del amor de Dios a través de tantas cosas. ¡Ánimo! La conversión es reconocer la presencia de Dios en cada una de nuestras vidas.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,29-32): En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído

El tiempo litúrgico de adviento subraya un aspecto de la vida cristiana: la escatología. Todo cristiano espera la segunda venida del Señor. Grita en la Eucartistia y todos los días: ¡Ven Señor Jesús! Sabe muy bien que su esperanza y Fe está centrada en la seguridad que por el amor de Dios vendrán cielos nuevos y tierra nueva. ¿Y por qué todo buen cristiano tiene esta aspiración escatológica? Pues porque ha sido testigo de las maravillas de Dios.

Hoy debemos contemplar en nuestra vida las maravillas que Dios ha hecho. Hoy es momento propicio para reconocer en Jesús al hijo único de Dios y salvador nuestro. Hoy es bueno reconocer el inmenso amor que Dios nos tiene. De ahí viene la alegría cristiana. Ese es el origen de nuestra felicidad eterna.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 7,19-23): En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Llegando donde Él aquellos hombres, dijeron: «Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ‘¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?’». 
En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos. Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!».

Cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación

Desde siempre, los seres humanos han tenido especial interés por el futuro. Es por eso que las técnicas de predicción del futuro como también supuestos dones sobrenaturales de lectura del porvenir, ha causado tanta atención en los hombres y mujeres de todos los tiempos.

En las escrituras sagradas también hay profecías y advertencias sobre el futuro. Se habla que al final de los tiempos, cuando Jesús vuelva en gloria, se manifestarán signos y prodigios en la tierra y en el universo. ¿Tenemos que tener miedo en relación al anuncio de todas esas catástrofes futuras?

En el fondo de todo anuncio profético está un llamado a conversión.  También una invitación a prepararnos a la venida a nuestra vida del Señor. Es una invitación a estar contentos porque se acerca la liberación de todas nuestras esclavitudes y sufrimientos. 

¡Ánimo! No tengamos miedo. El futuro siempre será mejor. Dios nos ama y quiere que seamos libres y felices. Abramos nuestro corazón al Señor.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,20-28): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.
»¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».

Estad alerta, no os dejéis engañar

Estamos camino al adviento. Las lecturas diarias que propone la iglesia van animando el espíritu. ¿Qué nos dice Jesús en este tiempo?

Lo primero es que debemos estar en vela y atentos. Ciertamente hay señales que acompañan a la venida inminente del Señor. Pero este último acontecimiento de los tiempos está aún por venir. Nadie sabe el día ni la hora.

Es por eso, que nuestra preocupación es esperar al Señor HOY. Es en el tiempo presente  donde viene nuestro salvador y mesías. Es en el día de hoy en el que Él espera ser recibido en los corazones de aquellos que estén preparados. 

Las cosas externas no tienen valor en relación a que lo mejor es la maravilla que Dios nos quiere regalar hoy y siempre. Su misericordia, su amor y perdón siempre con nosotros. Dios que nos ama infinitamente.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 21,5-11): En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida». 
Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato». Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo».