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Vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo

¿Qué necesitas? Más dinero, una vida, más amor, más salud, una casa, un carro… en fin, son muchas las necesidades que pensamos tener. Siempre hay algo que aspiramos y no logramos alcanzar. Esto genera frustración y apatía en nosotros.

Muchas personas recurren a la oración como medio para obtener de parte de Dios dichas necesidades materiales. El pobre Señor, me imagino, que al escuchar nuestras peticiones siente lástima y compasión. Se da cuenta de la cantidad de cosas banales a las que aspiramos.

Es verdad que a veces pedidos cosas muy serias, como la salud de un hijo o por la conversión de un ser querido. Pero la oración es un acto de Fe. En la oración reconocemos que Dios es más grande que nuestras pequeñas preocupaciones. El sabe muy bien lo que necesitamos.

Pidamos al Señor que nos de la gracia de amarle con todo el corazón, el alma y las fuerzas. Lo demás, viene por añadidura. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo

Un buen estratega traza el plan para conseguir sus objetivos o alcanzar sus metas. Debe de calcular los recursos que necesita y las actividades que debe realizar para llegar con ánimo al fin definido. Si lo pensáramos en términos espirituales, ¿cuál sería la estrategia espiritual que deberíamos implementar para alcanzar la salvación eterna? Pues el amor.

En la sagradas escrituras se habla que aquellos que aman al prójimo son benditos y dichosos. Esto quiere decir que todo aquel que ama a los pequeños de la tierra, da de comer al hambriento, de vestir al desnudo y le socorre en sus angustias, alcanza la salvación y tienen acceso al reino de cielos. Es decir, que el amor, en lo material y el lo espiritual, es la llave que abre la puerta de entrada al cielo. ¿Estamos dispuesto a amar hoy? ¿Verdaderamente? Si así lo hiciéramos, seremos dichosos y experimentaremos la vida eterna desde aquí en la tierra. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán

Hay momentos de la vida que son de tristeza y dolor. Todos hemos pasado por alguna situación difícil. En esos circunstancias pedimos ayuda a todo el que pueda asistirnos. ¿Quién es aquel que siempre está disponible para esos momentos de angustia? Nuestro Dios.

El ayuno es una de las prácticas cristianas más importantes. Con el, mortificamos el cuerpo y hacemos presente que “no solo de pan vive el hombre”. Ayunar de las cosas que nos meten en la muerte y aceptar sufrir por amor a Cristo es el camino que conduce a la Pascua, a la resurrección.

Hoy es importante ayunar, porque negándole los gustos a la carne, empezamos a mirar al verdadero gusto de las cosas espirituales, empezamos a gustar la vida que no tiene fin.

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 9,14-15): En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán».

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame

Los tiempos litúrgicos subrayan diversos aspectos de la vida cristiana. En este sentido, la cuaresma es tiempo de aprender a caminar por la vida sin apegos. Es comprender que ser Cristiano es buscar con sinceridad y humildad la vida del cielo.

Todos los días nos levantamos para perseguir nuestros sueños, vivir mejor y tener felicidad. La cuaresma nos enseña el camino que conduce a la vida: renunciar a los ídolos y aceptar la cruz.

Solamente en un corazón,radicalmente desprendido de la cosas de este mundo, puede habitar La Paz. Amar a Dios con todo el corazón, la mente y las fuerzas es el mandamiento que resuena desde el principio de la cuaresma. El amor de Dios lo colma todo. Empecemos la cuaresma en desapego. Que nuestro corazón solamente esté en Dios.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 9,22-25): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».

Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará

Hoy es miércoles de ceniza. La iglesia nos llama a recordar que somos polvo y en polvo nos convertiremos. Nos invita a reflexionar sobre la precariedad de la vida. Nos dice que no nos apeguemos a nada en este mundo porque todo pasa, y solo el amor de Dios es eterno.

Nuestra inclinación, por el pecado que habita en nosotros, es hacernos ídolos de todo. Los afectos desordenados, el dinero, el éxito y la fama son ejemplos de las cosas a las que le pedimos la vida. ¡Qué buena es la cuaresma para ayudarnos a entender la verdad!

La verdad es que debemos poner nuestra confianza solo en Dios. Todo pasa, solo Dios basta. Si nos creemos ésta palabra y la ponemos en práctica seremos verdaderamente felices. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 6,1-6.16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».

¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís?

Pedimos, continuamente, a Dios milagros. No aceptamos la historia y por eso queremos que el Señor nos la cambie. Hacemos que Dios parezca un “genio de la lámpara” que cumple nuestros deseos cuando la frotamos tres veces. Eso no es un espíritu cristiano.

Jesús predicó muy claro! Lo que ofrecía era la vida eterna que la recibía aquel que descubria que Dios lo había hecho todo bien en su vida. ¡Necesitamos ver y oír la voz de Dios en la historia! Todos necesitamos tener un corazón bien dispuesto que nos conceda abrir nuestra vida a su acción. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 8,14-21): En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?». «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete». Y continuó: «¿Aún no entendéis?».

¿Por qué esta generación pide una señal?

Es propio de la naturaleza humana pedir demostración o pruebas de las cosas. Por ejemplo, si alguien dice quererte, lo normal es que le pidamos que lo demuestre con hechos. El tema es que a veces, las señales son evidentes, pero por alguna razón no las vemos o no las interpretamos como deben entenderse.

Algunas personas en tiempos de Jesús no entendían las señales que hacia el Señor. ¿Qué les impedía ver lo enviente? Que estaban en sus propios esquemas. Miraban a Jesús como una persona extraña que hacía cosas fuera de toda lógica. No estaban abiertos a la voluntad de Dios.

A nosotros nos puede pasar lo mismo. Pedimos al Señor que nos haga milagros que no están en el plan de Dios. Queremos que Él se someta a nuestros esquemas y formas de entender la vida. Somos ciegos y no vemos las cosas evidentes. No nos damos cuenta que la verdadera señal que Jesús dará en la victoria sobre nuestras muertes a través de su muerte en la cruz y su resurrección gloriosa. Este es el gran milagro, la gran señal que Jesús hará en nuestras vidas: que participemos de su resurrección. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 8,11-13): En aquel tiempo, salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará a esta generación ninguna señal». Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.

«Effatá», que quiere decir: “¡Ábrete!”

En la iglesia de los primeros siglos existían una institución llamada catecumenal. Esta era el proceso de iniciación cristiana a través de la cual se ayudaba a los hombres y mujeres que quería ser bautizados a experimentar la Fe cristiana. Con fases y ritos se iniciaban a los paganos en la Fe.

Los paganos, símbolo de lo que todos hemos sido, tenia sus situaciones y pescados. Para poder ser bautizados tenían que demostrar que habían renunciado a sus ídolos y constumbres de pecado y que acogía a Jesucristo en sus vidas. Esto debían confesarlo públicamente en un rito especial.

Los mudos son aquella que no pueden hablar. También existe muchas veces una mudez espiritual. Nosotros hemos estado. Y has veces padeciendo situacioes de mude espiritual. Estamos murmurando en la historia y de nuestra boca no salen palabras de bendición. Dios en Jesús abre nuestra boca y nos hace bendecirle. Decirle a todo el mundo las maravillas que Dios ha hecho en nuestra vida.

¡Ánimo! Tú lengua ha sido “desatada” para que podamos hoy y siempre bendecir al Señor. Esta es la clave de nuestra felicidad.

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 7,31-37): En aquel tiempo, Jesús se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: “¡Ábrete!”.

Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija

Podemos deducir, leyendo varios pasajes del evangelio, que Jesús se enfocó en anunciar que el Reino de los Cielos ha llegado, primero a la casa de Israel. Predicaba en sinagogas y diversos lugares pero a un público mayormente judío. ¿Esto significa que los demás no tengamos participación en esta maravillosa buena noticia. ¡Nada que ver!

De hecho, hay también mucho pasajes donde el Señor hace milagros a personas consideradas en aquel entonces pagabas o gentiles y por tanto excluidas de los beneficios de la acción salvadora y liberadora del Señor.

La buena noticia también es para todos nosotros. Hombres y mujeres pecadores que no merecemos nada. ¡Ese es el maravilloso amor de Dios manifiestado en Jesucristo! Se ha manifestado a los pobres y excluidos de la tierra para perdonar sus pecados y liberarnos de las ataduras del pecado y de la muerte. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 7,24-30): En aquel tiempo, Jesús partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, sino que, en seguida, habiendo oído hablar de Él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. Esta mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Él le decía: «Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella le respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños». Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija». Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido.

Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas

La mentalidad materialista de la sociedad actual nos hace entender mal muchas de los pasajes bíblicos. Hemos legislado y organizado nuestros pueblos con una idea distorsionada de lo que es el ser humano. Legislamos por “fuera” sin tomar en cuenta lo de “adentro”.

Vivimos la Fe como el cumplimiento de una serie de normas y regulaciones. Vamos a misa, visitanos funerarias y somos amigos de dos o tres curas y pensamos que ya con eso hemos ganado el cielo.

La Fe no es cumplir normas externas. Vivir la Fe es hacer experiencia seria y profunda de conversión. Es amar a Dios con todo el corazón, Alva y cuerpo. Es vender los bienes, amar a los enemigos y estar dispuesto siempre a hacer la voluntad de Dios. ¿Estás dispuesto? Sigamos a Cristo y pidamos que la gracia nos permita renunciar al pecado y acogernos a la palabra de Dios.

Leer:

Texto del Evangelio (Mc 7,14-23): En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: «¿Así que también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» —así declaraba puros todos los alimentos—. Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».