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He venido a prender fuego en el mundo

En algunas ocasiones nos sorprenden las palabras de Jesús. Muchas veces nos parecen duras. Nos estamos acostumbrados a un Dios severo y castigador.

Seguir a Jesús implica asumir una posición muchas veces radical. Esto supone enfrentar comportamientos y actitudes contrarias al evangelio. Estas realidades se presentan en nuestros círculos familiares y de amistad.

Dios quiere que nos amemos y que estemos en comunión con los demás. Lo que no podemos es vivir “unidos” a lo que va en contra del espíritu cristiano. Cuando el evangelio hace referencia a “fuego” y “división” no está queriendo dividir familias y amigos. Lo que quiere es que asumamos siempre una posición cristiana frente a los demás.

Por ejemplo, muchas veces nos inclinamos a ser simpáticos en temas como homosexualidad, divorcio o aborto. Muchas posiciones cristianas nos “dividen” de los demás. Es inevitable.

Vivamos el mensaje evangélico con toda la plenitud que nos pide Jesús. Esto es lo más importante. Es la clave de nuestra felicidad.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,49-53): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

A quien se le dio mucho, se le reclamará mucho

Todos hemos recibido mucho. El don de la vida y todo lo que ello implica es demostración concreta del gran amor de Dios que se nos ha entregado en abundancia. ¿Cómo debemos responder a estas maravillas de nuestro Señor?

Hay un salmo de la escritura que dice: “levantaré la copa de la bendición”. Esto quiere decir que el Señor, que nos da tanto, espera de nosotros acción de gracias y amor para Él y para todos nuestros prójimos. Esta es la clave de “a quién se le dio mucho, se le exigirá mucho”.

Se nos ha dado MUCHO amor. Dios espera que demos mucho amor. De nos ha dado MUCHO perdón. El Señor espera que perdonemos mucho. Está es la medida con que nos medirán: el Amor.

Te hago una propuesta. Busquemos una persona a la que tengamos que pedir perdón y pongamos en práctica esta palabra. Amemos mucho a los demás, de la misma forma en que Dios nos ha amado en Jesús hasta el extremo de dar la vida por nosotros.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,39-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.

»Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».

Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos

Estar despierto es símbolo de estar en la luz. Es saberse consciente de lo que acontece a nuestro alrededor. Es vivir la vida en una actitud vigilante. ¿Qué significa esto es nuestra vida cristiana?

Muchos de nosotros estamos “dormidos en los laureles”. Es decir, estamos pendientes de muchas cosas. Nos afanamos por buscar dinero. Nos abrumamos con los problemas del día a día. No tenemos tiempo ni para admirar la vida que Dios nos ha dado. Estamos como “dormidos” sin saber que pasa a nuestro alrededor.

El Señor nos invita a vivir “despiertos”. Conscientes de lo hermoso que es vivir. Pendientes de lo único realmente importante y eso es Dios. Hacer la voluntad de nuestro Señor es el camino de la felicidad. Vivir para amar a nuestro prójimo es estar “despierto”.

En esta mañana nuestro Señor no invita a despertar al amor. Gritar y proclamar las maravillas de Dios. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,35-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».

Mirad y guardaos de toda codicia

Acumular, acumular y acumular. Los seres humanos vivimos para tener. Nos esforzamos por acumular un gran patrimonio. Hay miles de libros y conferencista que hablan de la “fórmula mágica” para hacerse millonario. Símbolo del éxito es hacerse rico en esta vida.

Por defender nuestros “teneres” somos capaces hasta de matar. Un hombre denuncia a su hermano y se atreve a meterle en la cárcel para que le pague lo que le debe. Poderoso caballero es don dinero. ¿Qué dice el Señor respecto a eso?

Que todo PASA. No hay forma de asegurarnos la felicidad y la vida mendicante el dinero. Se tiene mucho y se necesita más. Hay algo mucho más importante.

Ser cristiano es un estilo de vida que hace que nos apoyemos sólo en el Señor. Vivimos como cualquier persona pero sin las preocupaciones propias del hombre común. Ponemos todo nuestro corazón en Dios sabiendo que Él provee. Muchos de nosotros y cristianos de todos los tiempos han renunciado a sus bienes y son muy felices. ¿Cómo puede ser esto? Porque la vida les viene de amar a Dios y bendecir por todo lo que tienen y les pasa.

¿Quieres ser feliz? Vive la vida como Cristo, teniendo siempre la seguridad de que Dios nos ama y nos da todo en el momento oportuno.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 12,13-21): En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes».

Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».

Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán

Algunos dirán que ya el tiempo de los profetas terminó. Pensamos que el tipo de apóstol del tiempo de Jesús es algo del pasado. ¿Hay algo de profetas y apóstoles en estos tiempos?

Muchas religiones cristianas dan la categoría de apóstoles y profetas a personas que predican por televisión, radio o estadios. Mucha publicidad que vemos en las calles los presentan como verdaderas celebridades del mundo cristiano. ¿Es esto realmente ser profeta?

Es importante que reflexionemos que ser profeta o apóstol es un don de Dios. Es el Señor quien elige a algunos cuantos, los más débiles, y les envía en su nombre a anunciar su Reino. NADIE, puede auto proclamarse profeta.

Por otro lado, en algunos momentos específicos, cualquier hermano en la Fe puede ser instrumento de Dios para llamarte a conversión y anunciarte el amor de Dios.

Te invito hoy a escuchar y amar a tus profetas y apóstoles. Dios no te ha dejado solo y ha suscitado para ti personas que te ayudan en este encuentro con Dios. Bendice a Dios por ellos y ellas. Ha ellos nuestra devoción, respeto y amor.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,47-54): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: ‘Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán’, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido».

Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.

Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello

Leer algunos fragmentos del evangelio a veces nos resulta un tanto complicado. Parece que Jesús da “palo si boga” y “palo si no boga”. Para nuestra mentalidad occidental muchas cosas nos parecen confusas y difíciles de entender.

Por ejemplo, la parte en la que se dice que cuando en el Juicio Final se nos interrogue, nada de lo que hicimos vale para nuestra salvación porque es gratuita pero en otros pasajes nos llaman a realizar una serie de actos de misericordia y obras de evangelización como requisito para entrar en el Reino de los Cielos. ¿Qué significa todo esto?

Simple. Jesús no ha venido a “abolir la ley”, mas bien a darle un cumplimiento pleno. Las leyes y obras son buenas, válidas y necesarias. Lo que nos invita el Señor es a que no la cumplamos externamente. Más importante que la “letra” es el espíritu de ella.

Amar es cumplir la ley. Si por amor, dejamos de cumplir algún artículo… estamos cumpliéndola como quiera. Por amor damos limosna, oramos, vamos a las celebraciones litúrgicas, nos reunimos en comunidad, hacemos peregrinación, visitamos enfermos y ayudamos con nuestros bienes al necesitado. AMAR es el cumplimiento pleno del espíritu de la ley. ¿Estás dispuesto a amar HOY? ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,42-46): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».

Dad más bien en limosna lo que tenéis

Existe una tendencia muy marcada en nuestra naturaleza y sobre todo en la mentalidad occidental que es la de cumplir leyes y normas. Es cierto que la constitución y las leyes tienen importancia capital, pero ¿qué es más importante? ¿Cumplir la ley o el espíritu de la ley? Veamos.

En tiempos de Jesús se llevó el cumplimiento de la Ley a un nivel exagerado. Era más importante lavarse las manos que atender a las viudas y a los huérfanos. Se estaba pendiente de los ritos y no se daba importancia a la caridad.

El amor es la medida de todas las leyes. Amar es cumplir la ley entera y es la gran enseñanza que quiere darnos el Señor en el día de hoy.

Dar limosna, si se hace con el corazón y dándolo TODO es la más grande demostración de amor. En un tiempo donde el amor al dinero domina el corazón de todos los hombres dar dinero a cambio de nada es símbolo de que realmente es más importante amar que acumular.

¿Cómo puedes ir a la iglesia, orar y participar en las diversas liturgias y no puedes perdonar o pedir perdón? Hoy la palabra de Dios nos invita a realizar esta experiencia. Dios nos ama y nos invita a dar de este amor recibido gratuitamente a todos los que nos rodean. Mis hermanos y hermanas, AMAR ES CUMPLIR LA LEY ENTERA.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,37-41): En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros».

No se le dará otra señal que la señal de Jonás

En algún momento de nuestra vida hemos pedido algún milagro. Le rogamos al Señor que nos demuestre mediante una señal que Él está con nosotros y nos protege. Esto sucede con frecuencia cuando estamos pasando por alguna prueba o acontecimiento fuerte.

Jesús nos dice que sólo necesitamos de una “señal”. Nos insiste que no debemos pedir demostraciones o “señales” externas de su poder. Él nos da una única y necesaria señal y esta es su muerte y resurrección.

Necesitamos experimentar cada día que Dios envió a su hijo para dar la vida en rescate de todos nosotros. La gran “señal” de Dios es la manifestación de su amor en la cruz de Jesucristo.

Pasamos por muchas pruebas y angustias. A veces pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros. En medio del combate o la tentación experimentamos la duda o nos metemos en una crisis de Fe.

¡No dudes nunca del amor de Dios! La señal de Jonás es que podemos resucitar en Jesús a una vida nueva. Que Dios siempre cambia la tristeza en gozo, la oscuridad en luz, la muerte en vida. ¡Ánimo! Espera siempre esta señal. El Señor nunca te defraudará.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,29-32): En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

Por el dedo de Dios expulso yo los demonios

Ayer la lectura nos invitaba a pedir una sola cosa importante: el Espíritu Santo. Jesús nos enseña que en la oración se nos da lo que pedimos e insiste en que pidamos lo que más puede hacernos bien y esto es el Espíritu de Dios.

El Espíritu Santo o “dedo de Dios” es la naturaleza misma del Señor. Se nos da gratuitamente mediante el bautismo y se nos renueva cada vez que lo pedimos y estamos preparados para recibirlo en nuestro corazón. ¿Alguna vez has experimentado su acción?

Se sabe si tenemos el Espíritu de Dios por sus frutos. Estos dones son diversos, algunos extraordinarios. Tenemos el don de sabiduría e inteligencia, el de ciencia y fortaleza, de piedad y de temor del Señor. Podemos, gracias a Él, hablar en lenguas e interpretarlas, curar en el nombre de Jesús y hasta expulsar demonios. ¿Cuál es el más importante de todos ellos?

Ciertamente Jesús nos ha mostrado cual es el don por excelencia que recibimos a través del Espíritu Santo: el amor. Dios nos da su misma naturaleza y esta es AMAR. Ese es el “ADN” divino. Amar hasta el extremo dando la vida por los demás y hasta por nuestros enemigos. Si tenemos el Espíritu de Dios perdonamos a los que nos hacen mal, amamos a nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo o estudio.

Si no tenemos el Espíritu de Dios en nuestro corazón, ese espacio “vacío” se llena de otras cosas. Vicios y “demonios” habitarán nuestro corazón si contristamos el Espíritu. Por eso es que debemos pedirlo todos los días. NECESITAMOS pedir a Dios que nos de todos los días su ESPÍRITU. Sólo así podemos mantener alejado el mal de nuestras vida mediante la preservación del bien máximo: EL ESPÍRITU SANTO.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,15-26): En aquel tiempo, después de que Jesús hubo expulsado un demonio, algunos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo.

Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

»Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio».

Pedid y se os dará;

La oración tiene poder. Es lo propio del cristiano. La actividad más espiritual de la vida humana. Mas que un deber, es una necesidad. ¿Cómo podemos hacer verdadera oración?

La forma de oración que más conocemos y que más uso damos es a la oración de petición. Como niños pequeños pedimos constantemente a nuestro Padre del cielo muchas cosas que consideramos importantes y estratégicas. Nos parece tener a Santa Claus a nuestro servicio.

Lo único que vale la pena pedir perdón en el Espíritu Santo. Es el único don, regalo o realidad que necesitamos. Todo lo demás, Dios lo proveerá.

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 11,5-13): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.

»Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!».