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Yo soy la puerta de las ovejas

Jesús utiliza constantemente el recurso de las parábolas para explicar asuntos espirituales. La imagen del Pastor, el rebaño de ovejas y la puerta son símbolos de lo mas hermoso del accionar de Jesús aquí en la tierra.

Jesús dice que es la Puerta. Para proteger a las ovejas de los ladrones o salteadores se les mete en una especie de establo. Ahí están seguras y libres de peligro. A este lugar solo se puede entrar por una puerta y la misma es imagen de Jesucristo.

En nuestro camino de Fe podemos ser incitados a abandonar el camino y entrar por otras puertas. Entrar por la puerta del odio, rencor, enemistad, y vicios. 

Entremos por Jesús en la vida eterna que se nos promete. Renovemos hoy nuestra alianza con el Señor que nos ama siempre y nos cuida como un pastor cuida a sus ovejas.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 10,1-10):En aquel tiempo, Jesús habló así: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 


Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Estar en comunión con Dios tiene un efecto muy profundo en el ser humano. Estar en comunión profunda con el Señor no es solamente creer en Él, es algo mucho más que adherirse a ciertas verdades o principios filosóficos o ideológicos.

Cuando en la Iglesia comulgamos el cuerpo y sangre de Cristo en la forma de pan y vino estamos asumiendo, entre otras cosas, la naturaleza misma de Jesús. El CRISTO está resucitado! El vive y quiere que también nosotros vivamos para siempre! Es por eso que nos da de su naturaleza para que podamos tener vida eterna. 

¿Estás dispuesto a “comulgar” el cuerpo y sangre de Cristo? Esto significa que tu estarías dispuesto a morir por los demás. Amar hasta el extremos a tu pareja, padres, hijos, amigos, compañeros de estudio o trabajo. Asumir la naturaleza de Jesús es estar dispuesto a morir para VIVIR. El que ama como Cristo nunca experimentará la muerte. ¿Estás dispuesto?

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 6,52-59):En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

Yo le resucitaré el último día

Hablamos siempre de la resurrección aquí y ahora.  Es cierto que Dios nos hace vivir la alegría de la salvación desde hoy mediante la victoria de Jesucristo sobre nuestras muertes “particulares”. Sin embargo, no podemos olvidar un aspecto importante del misterio Pascual.

La promesa de resurrección no es para quedemos felices en la tierra. Es sobre todo promesa de lo que vamos a experimentar después de nuestra muerte: la RESURRECCIÓN.

Es por eso que San Pablo insiste en tener “nuestros ojos puestos en las cosas del cielo y no en las de la tierra”. El cielo existe y es nuestra mirada definitiva. Querer ir al cielo es un sentimiento que siempre está presente en el corazón de los santos y santas de todos los tiempos. 

Vivir la vida sabiendo que un día moriremos, resucitaremos y tendremos que dar cuentas de nuestros actos es fundamental para mantenernos firmes en la Fe y saber que debemos construir día a día con nuestras obras nuestra “casa en el cielo”.

Les animo a pensar hoy en el cielo. Saber que la resurrección es la promesa mas hermosa que nos ha hecho nuestro Señor Jesús.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 6,44-51):En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

Que no pierda nada de lo que él me ha dado

La voluntad de un hombre o mujer con poder siempre se lleva a cabo. Los españoles dicen que “va a misa” para indicar que algo se hace seguró sin importar obstáculos.

Hay en el mundo muchísimos ejemplos de cómo el poder de un presidente o jefe de gobierno así como el dinero de un hombre rico hacen que sus voluntades y deseos se lleven al cabo por encima de la voluntad de personas e instituciones. ¿Quién es el más poderoso de todos los poderosos?

Dios es el creador de toda la tierra. No hay en nuestro planeta un solo átomo o molécula que no haya sido creada por Dios. Dios tiene el poder de cambiar todo a su antojo. Él es el rey de todo lo que existe, ¡¿quién como Dios?!

¿Sabes cual es la voluntad de Dios? ¡Que tu tengas Vida Eterna! ¡Que seas feliz! ¡Que resucites de la muerte! ¡Que vivas en la luz! Hoy es el día en que debes abrir tu corazón a su voluntad. Deja el llanto, el dolor y las lágrimas: ¡RESUCITO!

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 6,35-40):En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día».

¿Qué obra realizas?

En un mundo cada vez más utilitarista los hombres y mujeres de esta época se preguntan qué sentido tiene creer. ¿Para qué sirve creer en algo que no podemos ver ni tocar? La modernidad ha producido un nuevo tipo de ateísmo: el práctico. El ser humano moderno siente que puede vivir sin Dios.

En una actitud parecida las personas que vivieron e tiempo de Jesús le hacían la misma pregunta: ¿por qué tenemos que creer en tí? ¿Qué obras realizad que nos benefician para que podamos creer?

Jesús le da la respuesta clave. Les dice que Él les puede alimentar con un alimento que puede calmar VERDADERAMENTE su hambre o digamos mejor, el hambre mas importante que es la espiritual. 

En esta época digital tenemos muchas cosas materiales pero carecemos cada vez más de felicidad plena. Sentimos que lo tenemos todo pero que nos falta algo. Ese algo que “no tenemos” es Dios! Nuestro Señor es el único que tiene un “pan” que logra dar sentido y propósito a nuestra existencia.

Comamos hoy de este pan. Nuestro Señor Jesús nos lo ofrece todos los días. Solo tenemos que creerlo.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 6,30-35):En aquel tiempo, la gente dijo a Jesús: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed».

Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna

La obra de Dios es que todos podamos alimentarnos bien, ¿suena rara esta afirmación? Veamos.

Si hay algo que los líderes de todo tipo y sobre todo los políticos es que para mantener contento al pueblo es necesario satisfacer sus necesidades básicas. “Pan y circo” era una máxima romana que significaba que para mantener a un pueblo satisfecho era necesario darle entretenimiento y mantener su barriga llena. 

Muchos seguían a Jesús no porque quería convertirse o poner en práctica sus enseñanzas. Le buscaban porque les solucionaba sus problemas concretos. Les sanaba de sus padecimientos físicos o les daba de comer pan y peces. Buscaban una solución terrenal a sus problemas. Jesús desde el primer momento aclara la cuestión.

Les dijo que el motivo de su misión era que todos tuvieran Vida Eterna. Que a pesar de los Milagros físicos que realizaba quería hacer el milagro mas grande que era el moral, el espiritual.

Aquellos que tuvieran el corazón herido, que su vida no tuviera sentido o simplemente buscaban algo mejor en sus vidas, podían acercarse y descubrir en Jesús la fuente de agua viva que brota para la vida eterna.

Tomemos el alimento que viene del cielo. Reconozcamos el amor de Dios que se manifiesta en nuestra vida con hechos concretos. ¡Ánimo! Dios nos ama y quiere que VIVAS.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 6,22-29):Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos le vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. 


Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello». Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para realizar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado».

¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?

Como decimos los dominicanos: “no hay cosa ma’ grande que cuando uno tiene hambre”. Alimentarse es fundamental para sobrevivir. Nuestro bienestar físico y mental depende de que comamos bien. Muchas de las enfermedades que padecemos provienen entre otras causas de una mala alimentación. ¿Qué tiene que ver esto con el evangelio?

Jesús está predicando a mucha gente. Parece que era su costumbre “darle una ayudadita” para la comida. Eran demasiados. El Señor resuelve el problema y aprovecha para dar su correspondiente catequesis.

Nadie duda de que el hijo de Dios tiene poder para multiplicar panes y peces. Es un hombre hacedor de milagros y tiene medio acostumbrados a sus discípulos a eso. Lo mas interesante del evangelio es que utiliza el momento para dar una de las enseñanzas más importantes: Jesús no ha venido a resolver problemas de la tierra.

¡Imagínense! Un líder que puede dar de comer a todos y todas. ¡Lo querían hacer presidente pa’ de una ve’! Así cualquiera… Esa no es la idea.

El Señor ha venido a dar un alimento que viene de lo alto y sacia la peor de las “hambrunas” que es el hambre de Dios. Él sabe muy bien que no vino para dar la “fundita de comida” acostumbrada que dan los líderes políticos de nuestro tiempo. El vino a dar un alimento que sacia el corazón y este es el AMOR de DIOS.

Lo que necesitas hoy es que te den amor y Dios es el único que te puede dar el amor que sacia verdaderamente. Cuando “comas” de este amor quedarás saciado y al sobrarte podrás dar amor y perdón a tu esposo o esposa, a tus hermanos o hermanas, a tu compañero de trabajo, vecino o amigo. 

Hermanos y hermanas, aliméntate hoy del AMOR DE DIOS. Vivamos la Eucaristía comulgando el amor y la misericordia de Dios en forma de pan y vino. Jesús es el único que sacia profundamente y te permite experimentar la Vida Eterna aquí en la tierra.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 6,1-15):En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?». Se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». 


Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda». Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna

Hay cosas en la vida que nos pone en una perspectiva diferente. Acontecimientos nos suceden y cambian nuestra vida. La muerte de una persona cercana, un accidente, el nacimiento de un hijo o un nuevo trabajo son eventos que nos pasan qe pueden cambiar el rumbo de nuestra existencia de una forma radical. La resurrección también lo es.

Los apóstoles estaban temerosos, asustados y sin esperanza. Miraban la situación y sentían el mismo vacío que siente alguien que pierde a un padre. Estaba como huérfanos. Habían perdido la esperanza. Estaban viviendo “según la carne”. Estaban mirando “las cosas de la tierra y no las del cielo”.

Hoy es un buen día para alzar nuestra mirada. El Señor nos incita a “ser celestes”. Creer en Jesús implica asumir una postura ante la vida. Ya no hay llanto, ni luto, ni pesar: RESUCITÓ. La resurrección produce en tu Vida Eterna, ¿la quieres? Pues deja de mirarte el ombligo y contempla hoy el amor de Dios.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 3,31-36):El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.

El que obra la verdad, va a la luz

Los símbolos de la luz y la oscuridad han sido siempre recursos muy utilizados en tiempos litúrgicos como la Pascua. La oscuridad es imagen de lo malo, perverso, y mortal. La luz es símbolo de lo bueno, bondadoso y vital. 

La Pascua nos invita a salir de la oscuridad y acercarnos a la luz. Resucitar es aceptar la luz de Cristo en nuestros corazones. ¿Cómo eso se realiza en tu vida? Por la obras

Perdonar y amar hoy a tu esposo o esposa, hermano o hermana, primo o prima, compañero de trabajo o conocido es hacer obras de la Luz. Eso es “ir a la luz”. 

Te invito hoy a ser un verdadero hijo de la Luz, un verdadero hijo de Dios. ¿Estás dispuesto?

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 3,16-21):En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios».

Todo el que crea tenga por él vida eterna

La iglesia, maestra de los misterios divinos, divide el año en tiempos litúrgicos. La cincuentena pascual son cincuenta días de alegría, de fiesta y de celebración del misterio pascual que es centro de nuestra Fe: ¡CRISTO ha resucitado!

El hecho de que Él resucitará es en sí mismo una buena noticia pero mejor es el anuncio de que nosotros podemos participar de esa resurrección. ¡Estamos resucitados con Él! Y, ¿cómo se realiza este misterio? Miremos al “levantado”.

Mirar al que “traspasaron” es contemplar el inmenso amor que Dios nos ha tenido. Sentirse amado por Dios es vivir alegres. Descubrir la presencia de Dios en todos los aspectos de nuestra vida es tener cerca y presente su amor que salva y resucita.

La persona resucitada es otra persona. Ha pasado de la muerte y tristeza a la vida y alegría. ¿Estás hoy resucitado? Apóyate en el Señor que el siempre te ayudará.

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 3,7-15):En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu». Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?». Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna».